Corazón y ojos sensibles, recibí de tu manos paternales. Son un don precioso, del cual no puedo renegar ni ser vanidoso. Oídos amigos y cercania fraterna, me regalas con tan solo pedirte que no me quede solo en esta vida terrena: ¡Gracias Señor porque mi corazón unido a vos es más fuerte! Tentaciones nunca me faltan, ya que frágil y neura me alcanzan, Más que tentaciones son limitaciones, que me hacen dar gracias por ser parte de tus creaciones. Me basta tu gracia anclada en mi humanidad, como decía, no es vanidad. Aprovecho y te doy gloria, Señor, a vos, Dios Padre creador. Todo lo que tengo te pertenece sin más vueltas que darle a lo que en mi alma apetece: mi corazón todo confiarle. Que las tentaciones y fragilidades no me desanimen, Jesús, que sean ellas oportunidades para que brille más fuerte tu luz. JR.