En ningún lado vi una búsqueda de Dios tan profunda, genuina y sincera a nivel comunidad, como acá en San Nicolás. Cuando llegué, confieso que lo hice asustado por la cantidad de gente que había y ni hablar de esas empanadas de bienvenida en el subsuelo con los jóvenes, que si bien fue hermosa, me dejó la cabeza aturdida de tantos nuevos rostros, nombres, risas, chistes… Ese día que llegué, me dije a mi mismo: “acá me voy a volver loco, no voy a llegar a conocer a nadie, son un montón…” Me quedé asustado, pensando que podía hacer yo acá. Entonces, comprendí que no “tenía que hacer”, sino dejarme hacer y aprender. Aprender por sobre todas las cosas a estar. Yo creo firmemente y entrañablemente que Dios me llama simplemente a estar con Él y a eso me sentí llamado acá: a estar. Obvio que esto no fue un simple estar de brazos cruzados, sino un estar al modo de Jesús, aferrado a su Corazón. Y en este intentar estar vi como ustedes verdaderamente permanecen en Jesús, con el mismo modo d...