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Mostrando las entradas de julio, 2022

Correte.

Correte y dejá pasar a él que viene con Su Amor.   Te aseguro que te va a cambiar la vida, a mí me la cambió y me la cambia todos los días. Mis días no son iguales porque su Amor me renueva: me santifica todos los días. Esto no quita que le pifie todos los días. No. La mirada está en su Amor, porque su Amor es lo único importante. ¿Acaso crees que tu miseria es más grande que su misericordia? Creerlo es caer en la tentación del coludo que nos quiere apartar de el que nos amó primero. Correte y dejá pasar a él que viene con su Amor. Este que viene no es un amor imponente, en el sentido de que arrasa con todo sin preguntar. Es otro cantar el suyo. Se dispone a imponerse si uno lo deja pasar. Si uno está dispuesto, queda expuesto a transformarse. Uno "fluye" (dirían hoy), distinto. Pero, perdón para los que utilizan el "fluir" de esta manera, pero uno cambia de vida al escuchar este otro cantar. No fluye uno, se transforma en Aquel a quien uno le dió lugar. No inmacula...

No es silenciarse.

 "Son miradas silenciosas que aman". Aman el salir de sí. Encontrarse los corazones que, unidos, cantan. Desafinar es lo normal. Poner todo de sí para entonar es complejo. Sin embargo, si me rindo, me pongo viejo. El Amor hace que todo se vuelva real. Estás, Jesús, en medio nuestro, cuando tenemos lugar para el encuentro. Desde la humillación por Amor hacia el silencio interior. No me malinterpretes, no es silenciarse, es, por medio de la caridad, amarse. "Es propio del que ama, el callarse y mirar, ya no es necesario hablar". Un corazón paciente y ardiente te pido no me dejes tirado,  ya que te amo demasiado, como para querer quedarme en el pecado. Pulime con tu sonrisa y, que esa dulce brisa, en mi descanso ilumine tu misericordia insigne. Virgen de mi alma, Madre mía, no me dejes sin tu amparo, al llegar al final del día. JR.