Correte y dejá pasar a él que viene con Su Amor.
Te aseguro que te va a cambiar la vida, a mí me la cambió y me la cambia todos los días. Mis días no son iguales porque su Amor me renueva: me santifica todos los días. Esto no quita que le pifie todos los días. No. La mirada está en su Amor, porque su Amor es lo único importante.
¿Acaso crees que tu miseria es más grande que su misericordia? Creerlo es caer en la tentación del coludo que nos quiere apartar de el que nos amó primero.
Correte y dejá pasar a él que viene con su Amor.
Este que viene no es un amor imponente, en el sentido de que arrasa con todo sin preguntar. Es otro cantar el suyo. Se dispone a imponerse si uno lo deja pasar. Si uno está dispuesto, queda expuesto a transformarse. Uno "fluye" (dirían hoy), distinto. Pero, perdón para los que utilizan el "fluir" de esta manera, pero uno cambia de vida al escuchar este otro cantar. No fluye uno, se transforma en Aquel a quien uno le dió lugar. No inmaculados, pero desde nuestro interior, su Amor nos impulsa a ser distintos, incluso se puede dar el cambio físico, pero éstas son cosas extraordinarias, las cuales no sirven si nos quedamos con el signo y no el significado.
Correte y dejá pasar a él que viene con su Amor.
Correrse no es salir huyendo de uno. Es responsabilizarse de que uno puede y tiene que cambiar indefectiblemente luego de verse amado por el Amor.
No es gratis, cuesta el corazón.
¡Pero qué corazón aquel que nos amó!
Correte, pero no te ignores. Sos valioso y en cada virtud y defecto, hablas de lo que sos, de lo que fuiste y de lo que podés llegar a ser. Importás. Sos infinitamente importante. Tanto, que Él Amor te invita a Amar. Ojo, a su modo: infinitamente a todos.
Y si, cuesta el corazón, pero vos sos tan importante como el que está al lado, que es como es, e hizo lo que hizo, pero al igual que vos, esa persona también valió Él Corazón.
Correte y dejá pasar a él que viene con su Amor...
Todas las virtudes y defectos descansan en su pecho,
que la tentación no te rinda en su lecho,
ya que en cuenta no te tiene ningún pecado:
fuiste por tu pecado redimido y salvado.
Asumió nuestras faltas,
haciéndose carne en el tiempo.
No me jodas si piensas
que tu pecado es más grande que su gracia: esto es solo un cuento.
Correte, dijimos,
pero no bruscamente:
¡respetense porfiados; ámense amados!
¡Sos amado carajo!, te lo digo cordialmente.
Te digo esto, a ver si me explico,
sos valiosísimo ante sus ojos.
No vale lo podrido más que lo redimido,
¡el te amó primero!, ¡¿Cómo te lo grafico?!
Correte y dejá pasar a él que viene con su Amor. Eso es lo importante.
JR.
Pd: Sos amado: dejate amar, amate y amá. Al modo de Cristo, claro está.

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