Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2024

¿Qué hacer?

No sé qué rezarte... No sé si pedirte o alabarte o darte gracias. No sé si simplemente escucharte o más bien contemplarte. No tengo idea como acompañarte. Es difícil saber cómo acercarme. No es fácil contemplarte. Al verte, te veo apresado, nada que ver con ser amado. Sos el Rey de todos, ¿Cómo es posible ésto? Sos el Amor de los amores, ¿como hago? ¿Que hacer para que te sepas acompañado? ¿Cuál es tu necesidad mientras estás arrestado? ¿Cómo verte si estás desfigurado? ¿Cómo encontrar tu rostro si estás golpeado? ¿Como hacer para verte, tras tus suspiros llagados? ¿Como hacer para acompañarte en esta pasión desenfrenada? Gracias por este susurro, que suena interiormente, de esta manera... "Quédate conmigo, te quiero, simplemente.  Te amo, quedate a mi lado. No necesito más nada que tenerte al lado. Con levantar la cabeza y verte mirado mirando, mi corazón ensangrentado se queda feliz, velando. No te vayas, quédate. Un rato más, no me dejes.  No te alejes nunca de mi lado, que...

Ha comenzado, Señor

Hoy te alabamos y bendecimos. Agitamos nuestros corazones para recibirte. Con lágrimas de alegría, llenos de emoción. Felices de verte llegar a nuestras vidas, cómo el GRAN Rey. Vení, quedate con nosotros.  Te recibimos. De alfombra ponemos nuestros ramos. Con todo nuestro corazón te alabamos. Nos miras con tus ojos, llenos de ternura y firmes. Algo conmocionado se te ve, capaz no lo podés creer, que te estemos recibiendo como El Rey. Corazón traspasado, por ser el Hijo Amado, entras en nuestras vidas glorificado. Sin embargo, no te acerques tanto, porque quedaré transformado. ¿Para qué transformarme? ¿Para qué acercarte? ¿Acaso para cambiarme? ¿No es que me amas así, como soy?  Mantengamos la distancia, entonces, yo te glorifico en esta hilera de gente que se mantiene al margen, distanciado por temor a que lo cambies.  Ni se te ocurra, por favor. Acercarme a vos que entras en mula, es resaltar, que me veas de más. Hoy me acerco a la misa, agarro el ramito y me voy, sin m...