Agitamos nuestros corazones para recibirte.
Con lágrimas de alegría, llenos de emoción.
Felices de verte llegar a nuestras vidas, cómo el GRAN Rey.
Vení, quedate con nosotros.
Te recibimos.
De alfombra ponemos nuestros ramos.
Con todo nuestro corazón te alabamos.
Nos miras con tus ojos, llenos de ternura y firmes.
Algo conmocionado se te ve, capaz no lo podés creer, que te estemos recibiendo como El Rey.
Corazón traspasado, por ser el Hijo Amado, entras en nuestras vidas glorificado.
Sin embargo, no te acerques tanto, porque quedaré transformado.
¿Para qué transformarme? ¿Para qué acercarte? ¿Acaso para cambiarme? ¿No es que me amas así, como soy?
Mantengamos la distancia, entonces, yo te glorifico en esta hilera de gente que se mantiene al margen, distanciado por temor a que lo cambies.
Ni se te ocurra, por favor.
Acercarme a vos que entras en mula, es resaltar, que me veas de más.
Hoy me acerco a la misa, agarro el ramito y me voy, sin más.
"Vuelvo el sábado", capaz... Es muy larga la misa...
Corazón traspasado.
Mi corazón se mueve y te alabo.
Instantáneamente me consagro.
Entrá en mi vida como una suave brisa.
Hoy te alabamos, con una ventaja. Sabemos como termina la pelicula.
¿Por qué hoy no encarnarla?
La historia cuenta que hoy te alabamos y mañana te flagelamos.
¿Por qué no escarmentar de nuestro corazón atormentado?
Te deseamos, sin dudas. Te seguimos, no lo negamos. Te alabamos, desde lo más preciado de nuestro corazón.
Pero... ¿Nos humillamos?
¿Reconocemos que mañana cambiamos ramo por palo?
Hoy y siempre soy Rey.
Aunque nosotros te desnudamos.
Te recibimos, Señor.
Hoy todo ha comenzado.
Desatá la batalla en nuestro corazón.
Arremeté nuestro orgullo de creernos que no cambiaremos ramo por palo.
Transfigurá nuestro corazón para que aprendamos, a ser humildemente más humanos; más cristianos.
Ha comenzado, Señor.
Comenzaste sin la totalidad de nosotros,
nuestra humanidad está sedienta.
Danos de beber este cáliz que alimenta.
Ha comenzado, Señor.
JR.

Comentarios
Publicar un comentario