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Mostrando las entradas de abril, 2024

¿Para qué ser cura?

Crucificado y vivo, vivo crucificado. Vivir Eucaristizado. Vivir amando porque fui amado. "Ser cura es tener una gran capacidad de amar",  me dijo un cura una vez (Ale puiggari).  Y esto caló hondo.  ¿Cómo amar? ¿Cómo tener esa gran capacidad de amar? ¿Por qué los curas? ¿Y el resto? ¿Qué pasa con los que no son curas? Sin dudas, todos tenemos una gran capacidad de amar, y todos estamos llamados a vivir al modo de Jesús: eucaristizados. Sin dudas. Y, aclaro, por las dudas, que no pienso que hay un modo más amoroso que otro. Lo que viene ahora brota de un corazón enamorado que quiere seguirlo de este modo y que se sabe consciente de una gran capacidad de amar. Insisto, está reflexión sale de un corazón enraizado y en camino hacia esta forma de amar; hacia este modo de amar... Intentando dejar hacerse más espacio por Dios, para Dios y en Dios. ¿Para qué? ¿Qué busca un cura? ¿Qué quiere? ¿Qué modelo? ¿Qué carisma? ¿Qué tipo?  Una sed que llama de ambas partes. Un fuego ...

Acólito tuyo.

¿Otra vez? ¿De nuevo me llamas? Si ya te dije que sí, ya respondí a qué me amás. Me paro y grito, un "¡Aquí estoy!" encendido. Como loco enamorado voy. "Vayan e inviten a todos al banquete". Acompañá, acompañado. Si te sabes amado,  no dejes a nadie sin saberse invitado. Es un servicio: que todos se acerquen. En cierta medida, que les llegue mi amor, de vos depende. Ministro tuyo, por vos me hago servidor, no solo del altar,  sino de para tu Amor aprender a derramar. Es el vivo que late, en el pan blanco manifestado. Repartirte y darte,  eso es el Acolitado. No me mezquines, no soy de nadie, "yo soy el que soy" de todos y de nadie. Bendecime, Señor, dame tu fuerza, haceme fiel, que no pierda en las flaquezas. Fe y caridad dame, que te sepa ver y amar así en la santa Eucaristía,  como en el día a día. Fuego de Amor eterno, encendeme, quemame,  ser partido y repartido y a mis hermanos darme. Disponibilidad de corazón, una gracia inmensa, que mi corazón sea E...

¿Lo malo es lo que abunda?

D icen por ahí que lo malo es lo que abunda, que los corazones están ya cerrados, que no hay posibilidad de abrirlos. I ntentar es en vano, lograrlo es un milagro. Ya no hay fe, no hay esperanza, están sellados, impermeabilizados. O quizás, cansados de desilusionarse, abiertos a la herida, cerrados a la vida. S ucede por ahí que la muerte tiene la última palabra, pero la muerte está sentada, acomodada, en un sillón relajada. Ya no necesita esforzarse para ganar y ser (mal) amada. E xhala tranquilidad de haber ganado, su juego ha acabado, la vida pierde y la muerte gana. S in ir más lejos, puedo ver esto. La muerte desposada, con una humanidad desesperanzada. G igante es la muerte, está en todos lados: en el de al lado, en la plata, en la Iglesia, en las heridas, en lo público y en lo privado. Es como la mugre: está en todos lados. “¡ R ealmente ha resucitado!”, se ve en los corazones de aquellos que parecían los más tarados. Sus corazones se encienden, porque la verdad h...