Sólo no se vive.
Se vive mejor acompañado.
Acompañado no de cualquiera.
Cualquiera podría dejarte en un vacío.
Un vacío en soledad.
Soledad habitada diría alguno.
Alguno entendió que en la soledad en la que lo dejó un cualquiera, había alguien.
Alguien que quedó sólo por abrazar a los cualquieras, y amarlos hasta el extremo.
Extremo Amor con forma de Cruz.
Cruz que acompaña y salva.
"¡Salva-te a ti mismo!", le gritaban.
Le gritaban eso y muchas cosas más.
Más no comprendían que era, es y será por ellos quien en esa Cruz colgaba.
Colgaba a su lado un "ladrón bueno".
Bueno fue lo que se robó al llegar al final de su vida.
Su vida anterior no fue nada ejemplar.
Ejemplar fue el valor que tuvo de reconocer al Señor.
Señor que le dijo "Hoy conmigo en el Paraíso vas a estar".
Estar con el Señor a fin de cuentas es mejor.
Mejor que no dejar de mirar el propio pecado.
Pecado que ya está redimido por mirar a Jesús.
Jesús que nunca abandonado y solo me ha dejado.
JR.
Comentarios
Publicar un comentario