Acompañar, estar. Una palma en el
hombro, una mano en la mano. Un corazón cerca del otro: dos corazones juntos. Y…
perdón que traiga esto a colación, pero… ¿y el estrés? ¿y el dolor? ¿los
traumas? ¿qué pasó? ¿Estamos haciendo algo romántico del mal? ¿desapareció? ¿no
existe el dolor acaso? Si te ponés a pensar en tu vida un segundo, seguro
encuentres muchos males…
No te frenes tanto en los males. No
te enrosques al “cuhete”. “La paz empieza con una sonrisa” dijo alguien
por ahí. Sin embargo, quien lo dice tiene arrugas en la cara. También se dijo
hace dos mil años (más o menos): “¡La paz esté con ustedes!” … y no mires para
otro lado cuando el que lo dijo te muestra sus llagas porque no lo hace para
que llores ni te lamentes, lo hace para que te alegres porque las llagas no se
borran, pero si pueden sanar. Y sólo lo hacen si uno da lugar y acepta el
recorrido hecho como una pascua y mira lo maravilloso por recorrer con una
sonrisa para que aquello que somos corra como un manantial de agua viva
potenciado por Aquel quién es nuestro motor: Dios. Quizás ya lo conocés o algo
oíste hablar de Él y mucho no te convenció “la idea”, “la filosofía”, “la
religión”, “los curas”, “las personas de la Iglesia”, “la institución”… así
podría seguir.
¡Cómo me gustaría poder transmitirte
con una mirada lo hermoso de estar tras de Dios y todo lo maravilloso que hizo su
Espíritu Santo a lo largo de mi vida! De todas maneras, gracias a Dios, no
puedo hacerlo, ya que conocerlo es un camino personal. Porque Él es una
persona. Es, como decía al principio, un corazón que se acerca al tuyo. Un corazón
que te da la paz verdadera, no es ficción. Y ojo, esa paz y esa sonrisa están
traspasadas por el mal, al igual que vos y yo. La diferencia es que esa Persona
vive, da vida y se alegra haciéndolo. El Amor significa todas entrega. Nosotros…
¿damos vida? ¿estamos alegres? ¿tenemos paz?
¿En donde buscas paz/tranquilidad?
Fijate bien, porque la paz verdadera no sale en los medios. La paz verdadera se
encuentra en una persona que te Ama y Ama “perder” el tiempo con vos. Sos siempre
su prioridad y te espera todos los días para acercar su Corazón al tuyo.
“¡Ustedes que saben más, díganme;
respóndanme por qué existe el mal!” me dijo una señora. No pude hacer otra cosa
que hablarle de Jesús.
Jesús tiene llagas y no las tiene
porque sí nomás eh… no son nada facheras. Preguntale por qué las tiene. Animate
a matear un rato con Él.
Ya lo sabés: sos su prioridad.
JR.
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