Algunos somos privilegiados de verdad por estar en un lugar como en el que estamos. No nos damos cuenta, porque no frenamos a pensarlo. Tenemos tantas herramientas a nuestro alcance para crecer y profundizar nuestra vida de fe y humana.
Sin embargo, a veces puede pasar que no aprovechemos estas herramientas y lo que Dios nos regala y pone a nuestra disposición.
Rezando y pensando un poco esto, con la preocupación de no echar raíces en el seminario o algunos curas, es que escribí esto... A veces es más fácil aprovechar lo que tenemos a nuestro alcance, otras veces es más difícil.
Hoy (de paso te mangueo) recemos por los seminaristas y los curas, que siempre necesitamos oración y estar unidos a Jesús.
¿Cómo echar raíces en el miedo?
¿Cómo echar raíces en la piedra?
¿Cómo echar raíces en la duda?
¿Cómo echar raíces en la indiferencia?
¿Cómo echar raíces en la superficialidad?
¿Cómo echar raíces en el conformismo?
¿Cómo echar raíces en un personaje?
¿Cómo echar raíces en el corazón?
Pasar la vida andando.
Andando como si fuera todo superficial.
Superficial como si no fuera necesario echar raíces.
Raíces que no se enraizan y se pierden.
Se pierden en una checklist, con una tilde más.
Una tilde más que en realidad es algo más que tapo.
Tapo todo lo que me mueve, porque estoy cómodo.
Estoy cómodo como estoy, total ese problema no me va a volver a acechar, ¿para qué lo voy a hablar?
Hablar no es necesario, lo único que importa es tildarlo.
Tildarlo como hecho, siendo deshecho lo profundo.
Deshecho lo profundo pero no por masoquista, sino por negligente e indiferente, quizás.
Quizás me cuesta ahondar en eso nuevo que aparece porque me da miedo.
Me da miedo que me saque de este camino que emprendo y estoy caminando.
Caminando, pero en definitiva sobrevolando lo importante.
Importante es hacerme protagonista con la verdad de tu llamado, con la bondad de la misión que tenés para mí y la belleza de ser atraído por vos.
Por vos tomarme en serio el camino quiero.
Quiero profundizar en aquello que me cuesta.
Me cuesta por algo y quiero ahondarlo, para ser sano, para poder sobrellevarlo.
Sobrellevarlo para amarme más y amar más a mis hermanos.
Hermanos que se merecen lo mejor de mi, lo mejor de vos.
Vos me invitas a un camino verdaderamente profundo, ¿Cómo me voy a negar?
¿Negar-me a echar raíces? ¿Negar lo que me pasa? ¿Negar que quizás esto no me mueve?
¿Me mueve tu amor a este camino? Podría preguntarme.
Preguntarme no es dañarme, es amarme, porque lo único que quiero es transubstanciarme junto con vos.
Con vos transformarme, sin miedo a equivocarme.
Equivocarme es parte de la vida y no está mal, es normal.
¿Normal? ¿Qué es lo normal? Vivir tu Amor o querer hacerlo, para eso estamos hechos, vamos aprendiendo.
Aprendiendo a caminar, es un arte, sin más.
Sin más...
Quiero reflexionar, quiero rezar,
quiero pensar... que podamos incorporar, podamos ahondar, podamos enraizar
y en tus manos realmente dejar,
eso que nos cuesta y nos traba al caminar.
JR.

Comentarios
Publicar un comentario