Que lo normal es ponerse una armadura,
Que cuídate, desconfiá,
son todos cara dura.
Alguno te va a cagar,
abrí los ojos.
Mentira, no jodas,
voy a probar.
Confiado, encaro.
Sin miedo avanzo,
Reacciones raras,
Movimientos tensos.
"Es mi cabeza", pienso,
"Es un mambo mío",
"No puede ser", sigo.
Mierda, me metí en un lío.
Remando, alcanzando.
Lejos, cansado.
Afuera, no confío.
Adentro, un lío.
Desilusionado, apenado.
Hierbas amargas,
Carne sin sal,
Huelo pesar.
Ando sin andar,
A veces sin parar.
Freno y pienso:
¿Qué calor hacía adentro?
Recuerdo y aprendo.
Que algo latía en mí,
no es un momento,
es mi más profundo deseo.
Amar es lo que anhelo,
corazones sedientos,
de vivir mejor el encuentro,
con ese corazón sangriento.
Es más difícil, lo sé.
Caminar y entonar,
Con todo el interior
Una elección de Amor.
Todo lo que conlleva,
vivir de esta manera,
Es el Amor amado,
como gracia dado.
Que nos invita a dar,
nuestro corazón cansado,
pero no por eso desechado,
dejemos las armaduras a un lado.
Armado de coraje me lanzo,
es un pelaje nuevo.
Más que pelaje un cuero
de campo y grueso.
Experiencias amargas,
oraciones al cielo,
los últimos serán los primeros.
Callado y cerrado.
Retraído y retirado.
Atrás voy para avanzar,
Ni loco me quedo acostado.
Es un empuje, algo nuevo,
avanzar como de cero,
nuevo pero viejo,
tras sus pasos eternos.
Allá voy, con fuego.
El corazón ardiente.
Voy tras tus pasos, despacio
haceme de tu Amor pendiente.
Misericordia quiero,
no te mates ni mates,
hasta la locura, date
a todos los quiero.
Que no se pierda ninguno,
no te vuelvas de roca,
pone tu corazón,
que él salga de mi boca.
Padre de Amor brindame,
con tus abrazos paternales,
una caricia sin malicia
de tu misericordia entrañable.
JR.

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