Luz inigualable
Pasión irrefrenable.
Fuego intenso, amigable.
Calor no humano, humano.
Apaciguable.
No hay consuelo como el tuyo.
Llévame hasta el fondo, penetrame.
Encendenos como nunca, demostranos.
Cuan potente sos, infrenable.
Silencioso, imperceptible.
Generoso, insondable.
Experimentado transformador de vidas.
Superpoderoso sin capa.
Desconocido por todos.
Por todos conocido.
Si pasaste, te recordamos.
No tu modo.
Tus frutos.
Suave caricia.
Brisa silenciosa.
Paz esplendorosa.
Luz silenciosa.
Ruido pasible.
Dador de cosas buenas.
Bienes por doquier, santo fuego.
Gracia tras gracia.
Frutos y más frutos.
Espléndido accionar.
Inmóvil docilidad.
Nuevo siempre, antiguo clemente.
Amor brindado, regalado.
Aceptado o rechazado.
De maneras todas: necesitado.
Esperado, ansiado.
Alejado, rechazado.
No te vemos, invisible.
Estás presente, creador.
De todo hacedor.
Artista superlativo, belleza infinita.
Traspasado que traspasa.
Calma que calma.
Viento que sopla, vida y más vida.
¿Dónde está muerte tu fuerza?
¿Dónde está desesperanza tu desesperado?
¿Dónde estás, del mundo, príncipe?
Tu derrota es invisible.
Pero eficaz.
El Amor es su lenguaje, porque es Amor.
El Amor en persona, te lo presento, es Él presente.
En todo sentido, el más vivido.
Raros frutos da a nuestros ojos.
Los podemos tomar por locos.
Maravilloso fuego, arde donde y como quiere.
Enciende lo que no prende.
Aprendemos a encendernos.
A imitarlo estamos invitados.
Siempre atrás, no podemos apurarlo.
Necesario, no podemos negarlo.
Abrazarlo, ya quisiéramos.
Igual danos, amado, un abrazo infinito.
Para este finito.
Y al Padre conozcamos.
“Por ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.
Por ti al Eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos. Amén.”
(Himno Vísperas)
JR
Comentarios
Publicar un comentario