Un ¿cómo estás?,
un “¿Cómo andan tus cosas?”,
un abrazo,
un te quiero,
un te amo,
una sonrisa,
una mano tendida.
Por más que te pese. Por más que te de fiaca. Por más que no tengas ganas. Porque eso siempre va a estar. Hacerlas o no hacerlas, tienen su peso.
Las pocas ganas de levantarte de la cama e ir a saludar a alguien que está mal. La fiaca de tener que escuchar a alguien y no que te escuchen. Que el que otro sea la prioridad duele, molesta, incomoda, te harta. Como diría alguien que conozco: “la caridad te jode”. ¡Pero sí, más vale que sí!
Sin embargo, cuando tenemos malos gestos, se nota… pero cuánto más se nota cuando hacemos buenos gestos, desinteresados, descentrados de nosotros mismos… hace bien. preguntar y estar, hace bien. ir corriendo a dar un abrazo, hace bien. Son cosas MUY sencillas, casi imperceptibles, pero son un mimo al alma. Porque concretizan un amor que va más allá de uno. Es un amor que verdaderamente quiere salir… Sin embargo, hay que estar atentos cuando el no querer moverse por comodidad o porque “capaz que…” ya que esto implica que uno está en uno mismo. Porque el amor mueve, no se queda quieto. El amor desequilibra. El amor es inquieto, no es estático. El amor se entrega, no se reserva. El amor no se queda sentado, el amor sale a buscar a quien amar. El amor en un “que ganas de…” y no hacer nada, no existe. El amor no es una intención, es una acción concreta, que se expresa de manera concreta. El amor no es color de rosas ni musiquita linda romántica. El amor no tiene forma de corazón, tiene forma de Cruz y es por eso que da mucho fruto, porque no es un amor nuestro, sino que viene de afuera (arriba), y así como llega a nosotros, tenemos la misión de darlo.
Encontrate con el otro. Andá a buscarlo. Por más que te de fiaca, por más que no sepas qué hacer… simplemente aparecé, mostrate.
El amor es un “acá estoy”, simplemente con un mate en la mano. Nunca sabés el bien que podés estar haciendo con un “hola, acá estoy”, sin más. Es verdad… capaz que la persona que te recibe no tiene muchas ganas de eso y te rechaza, pero NO IMPORTA, porque el amor sigue siendo amor y no espera una respuesta de amor porque es gratuito. El amor se da, como dije, en forma de Cruz, para dar fruto.
Pero no dejes, por el amor de Dios, no dejes de estar.
No te quedes quieto, no te quedes en un “me gustaría”, “que ganas de…”, “ojalá pudiera…” NO, NO Y NO. ¡Movete! Levántate, caminá, abrazá, déjate llevar por ese amor-cruz y andá.
Vas a morir, sí (a vos), pero vas a amar, es decir, vas a vivir.
JR.
Comentarios
Publicar un comentario