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Sos su prioridad.

Qué hermosura oír el silencio de tu reino. Ver lo armonioso de tu siembra. Ver lo invisible. Escuchar tu silencio. Perseverar en tu delicadeza. Amar en los detalles, más que detalles, detallesitos. Ver tu gracia en lo simple; tu grandeza en lo minúsculo. Acompañar, estar. Una palma en el hombro, una mano en la mano. Un corazón cerca del otro: dos corazones juntos. Y… perdón que traiga esto a colación, pero… ¿y el estrés? ¿y el dolor? ¿los traumas? ¿qué pasó? ¿Estamos haciendo algo romántico del mal? ¿desapareció? ¿no existe el dolor acaso? Si te ponés a pensar en tu vida un segundo, seguro encuentres muchos males… No te frenes tanto en los males. No te enrosques al “ cuhete ”. “La paz empieza con una sonrisa” dijo alguien por ahí. Sin embargo, quien lo dice tiene arrugas en la cara. También se dijo hace dos mil años (más o menos): “¡La paz esté con ustedes!” … y no mires para otro lado cuando el que lo dijo te muestra sus llagas porque no lo hace para que llores ni te lamentes, lo ...

«Aquí estoy».

  ¿Me llamaste a estar con vos? ¡Sí, me llamaste a estar con vos! Y yo te digo: «¡Aquí estoy!». Con la frente en alto y los ojos llorosos con miedo, y a mil el corazón latiendo, las rodillas temblorosas van surgiendo: «Se ponen de pie los que van a ser admitidos». Con apariencia de lobo, e interior de cordero. Con pinta de altanero con ansias del mundo entero, adentro el miedo, anhelando te espero. Sin embargo pregonero, de tu Amor ser quiero. Mirando tus llagas de sangrado Amor herido, quiero ser testigo, de qué aún estás vivo. De pie en la Catedral expreso, mi voluntad y mi libertad, que por amor seguirte quiero, y servirte en toda tu comunidad. Es todo gracia y felicidad, lo que recibo de tus manos, para dar a mis hermanos, lo mejor de mi humanidad. Me conoces amada Iglesia, sabes de mis debilidades; sólo me basta la gracia, para poder darme con mis fragilidades. Y sólo así me preguntas: «Jonathan, ¿Estás?» Y de pie y voz en alto: « ¡Adsum! , Mi Iglesia amada, ¡Con la gracia de ...

Querida comunidad de San Nicolás. Gracias.

En ningún lado vi una búsqueda de Dios tan profunda, genuina y sincera a nivel comunidad, como acá en San Nicolás. Cuando llegué, confieso que lo hice asustado por la cantidad de gente que había y ni hablar de esas empanadas de bienvenida en el subsuelo con los jóvenes, que si bien fue hermosa, me dejó la cabeza aturdida de tantos nuevos rostros, nombres, risas, chistes… Ese día que llegué, me dije a mi mismo: “acá me voy a volver loco, no voy a llegar a conocer a nadie, son un montón…” Me quedé asustado, pensando que podía hacer yo acá.  Entonces, comprendí que no “tenía que hacer”, sino dejarme hacer y aprender. Aprender por sobre todas las cosas a estar. Yo creo firmemente y entrañablemente que Dios me llama simplemente a estar con Él y a eso me sentí llamado acá: a estar. Obvio que esto no fue un simple estar de brazos cruzados, sino un estar al modo de Jesús, aferrado a su Corazón. Y en este intentar estar vi como ustedes verdaderamente permanecen en Jesús, con el mismo modo d...

Sólo no se vive.

  Sólo no se vive. Se vive mejor acompañado. Acompañado no de cualquiera. Cualquiera podría dejarte en un vacío. Un vacío en soledad. Soledad habitada diría alguno. Alguno entendió que en la soledad en la que lo dejó un cualquiera, había alguien. Alguien que quedó sólo por abrazar a los cualquieras, y amarlos hasta el extremo. Extremo Amor con forma de Cruz. Cruz que acompaña y salva. "¡Salva-te a ti mismo!", le gritaban. Le gritaban eso y muchas cosas más. Más no comprendían que era, es y será por ellos quien en esa Cruz colgaba. Colgaba a su lado un "ladrón bueno". Bueno fue lo que se robó al llegar al final de su vida. Su vida anterior no fue nada ejemplar. Ejemplar fue el valor que tuvo de reconocer al Señor. Señor que le dijo "Hoy conmigo en el Paraíso vas a estar". Estar con el Señor a fin de cuentas es mejor. Mejor que no dejar de mirar el propio pecado. Pecado que ya está redimido por mirar a Jesús. Jesús que nunca abandonado y solo me ha dejado. J...

¡Qué bello podría ser el mundo!

"Una tarde que nos hallábamos descansando sobre el piso de nuestra barraca, muertos de cansancio, los cuencos de sopa en las manos, uno de los prisioneros entró corriendo para decirnos que saliéramos al patio a contemplar la maravillosa puesta de sol y, de pie, allá afuera, vimos hacia el oeste densos nubarrones y todo el cielo plagado de nubes que continuamente cambiaban de forma y color desde el azul acero al rojo bermellón, mientras que los desolados barracones grisáceos ofrecían un contraste hiriente cuando los charcos del suelo fangoso reflejaban el resplandor del cielo. Y entonces, después de dar unos pasos en silencio, un prisionero le dijo a otro: "¡Qué bello podría ser el mundo!" ( «El hombre en busca de sentido», Victor Frankl) . ¡Pero si lo estás viendo hermano! ¡El mundo es bellísimo! Sus montañas, sus colores, sus vientos, sus árboles, su nieve, sus ríos, sus animales, sus nubes, sus estaciones, sus personas, sus plantas, sus cantos, sus brisas, sus mares, ...

Gracias.

  “Cuando se dice “gracias”, en realidad se está diciendo “pertenecemos a lo mismo”. Es por eso que a algunas personas les cuenta tanto decir “gracias”, porque no quieren sentirse obligados. Pero en una sociedad sana eso es exactamente lo que queremos: obligaciones mutuas. Todos estamos obligados con todos: nos corresponde estar juntos. […] A cada momento podemos ser conscientes del regalo que significa la vida. Si logramos cultivar esa actitud, entonces estamos justamente en el centro, en el corazón de la vida religiosa. […] Dios es el punto de referencia para nuestro más profundo sentido de pertenencia, y la gratitud es la manera de vivir con alegría esa pertenencia. Cada momento puede despertar esa alegría en nosotros”. Libro: “Detenernos”, Hermano David Steindl-Rast. Que hermoso sentimiento es el sentirme agradecido con todo lo sucedido en este tiempito que me tocó vivir con el famoso covid, el cual lo viví, gracias a Dios, de manera muy leve y muy tranquilo. No estamos ac...

Mi Amada...

  Toda una vida conociéndote. Desde los 7 años estuvimos cerca y aprendiendo uno del otro. Es una vida que pasó y pasa, que con vos se vuelve más significativa. La vida toma otro color. La vida florece de una manera distinta. En vos encuentro muchas cosas. A vos te conozco de diversas maneras. Te conozco recién levantada, despeinada, con mal aliento, sin maquillaje. Te crucé fuera de tu eje, mientras parecía que no te podías mantener en pié, dejándome una impresión no muy buena de lo que sos. Escuché hablar de vos muchas veces, algunas veces muy bien y otras muy mal, haciéndote muy mala fama de todo lo que te pasaba en tu interior y todo lo que te pasaba en el exterior. No evité sumarme a esos malos comentarios, haciendo carne la ajena experiencia de las personas que se cruzaban con vos y no se iban muy contentos. Me entristecí al verte golpeada, injuriada, maltratada, con los ojos tristes. No verte bien me apena, pero hay que reconocer que muchas veces le p...