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"Por falta de raíces, se secaron..."

 Algunos somos privilegiados de verdad por estar en un lugar como en el que estamos. No nos damos cuenta, porque no frenamos a pensarlo. Tenemos tantas herramientas a nuestro alcance para crecer y profundizar nuestra vida de fe y humana. Sin embargo, a veces puede pasar que no aprovechemos estas herramientas y lo que Dios nos regala y pone a nuestra disposición. Rezando y pensando un poco esto, con la preocupación de no echar raíces en el seminario o algunos curas, es que escribí esto... A veces es más fácil aprovechar lo que tenemos a nuestro alcance, otras veces es más difícil.  Hoy (de paso te mangueo) recemos por los seminaristas y los curas, que siempre necesitamos oración y estar unidos a Jesús. ¿Cómo echar raíces en el miedo? ¿Cómo echar raíces en la piedra? ¿Cómo echar raíces en la duda? ¿Cómo echar raíces en la indiferencia? ¿Cómo echar raíces en la superficialidad? ¿Cómo echar raíces en el conformismo? ¿Cómo echar raíces en un personaje? ¿Cómo echar raíces en el cora...

Recuerdo y aprendo.

  Que lo normal es ponerse una armadura, Que cuídate, desconfiá, son todos cara dura. Alguno te va a cagar, abrí los ojos. Mentira, no jodas, voy a probar. Confiado, encaro. Sin miedo avanzo, Reacciones raras,  Movimientos tensos. "Es mi cabeza", pienso, "Es un mambo mío", "No puede ser", sigo. Mierda, me metí en un lío. Remando, alcanzando. Lejos, cansado. Afuera, no confío. Adentro, un lío. Desilusionado, apenado. Hierbas amargas, Carne sin sal, Huelo pesar. Ando sin andar, A veces sin parar. Freno y pienso: ¿Qué calor hacía adentro? Recuerdo y aprendo. Que algo latía en mí, no es un momento, es mi más profundo deseo. Amar es lo que anhelo, corazones sedientos, de vivir mejor el encuentro, con ese corazón sangriento. Es más difícil, lo sé. Caminar y entonar, Con todo el interior Una elección de Amor. Todo lo que conlleva,  vivir de esta manera, Es el Amor amado, como gracia dado. Que nos invita a dar, nuestro corazón cansado, pero no por eso desechado, d...

¿Sos feliz?

  De verdad te pregunto… ¿sos realmente feliz? ¿Te hiciste esta pregunta alguna vez? ¿Te tomaste el tiempo para poder reflexionarlo; rezarlo? Hace 8 años (un montón, pensé que menos) y, en realidad mucho más, desde chico, tuve dos ejemplos de vida cercanos que me hicieron plantearme la cuestión de lo que yo quería hacer de mi vida. Siempre, desde chico nos hacen esa pregunta: “¿Qué querés ser cuando seas grande? ”, a la cual uno va respondiendo acorde a lo que va viviendo y a lo que le va gustando. Algunos adultos escuchan al niño que responde y otros escuchan a una profesión en potencia que va contestando esa pregunta que abre un abanico de posibilidades. De una manera u otra, contestamos esa pregunta. A veces para sacarnos de encima al pesado o pesada que nos está preguntando o, algunos contestamos con lo que de verdad anhelamos ser en la vida. En mi caso, era ser profesor de Educación Física. Siempre disfruté el hacer deporte y, más allá de que hice toda mi vida básquet, l...

Jesús, un pasito más...

El otro día tuvimos una jornada sobre la vocación sacerdotal y me tocó hacer una reflexión sobre algunos encuentros de Jesús con algunos personajes de la Biblia. Se me ocurrió subirlo, así que ahí va... Frente a este llamado e invitación de Dios, podemos entrar en varias respuestas, en varias “complicaciones” podríamos decir. Esto es, que cada uno puede responder de una manera u otra. No siempre es la misma respuesta… a veces somos más decididos para si o no, pero también podemos quedarnos en un “no sé” tibio y posponer la respuesta al llamado de Dios. Ahora quisiera mencionar ciertos personajes en la Biblia, que respondieron de diversas maneras al llamado de Dios; que respondieron de diversas maneras al encuentro de Jesús. En primer lugar, quería hablar un poco sobre Pedro. Busquemos en Lc 5, 4 . Jesús fue haciendo un proceso en todo este pasaje del Evangelio con Pedro. Primero entra en su trabajo, le enseña que, con él, el trabajo tiene mayor fruto y se multiplica. Le hace ver que es...

¿Dónde estamos?

  ¡Hey! ¿hay alguien ahí?  ¿Dónde están? ¿dónde estamos? ¿En qué andas? ¿En qué ando? Hace rato que estoy buscando… hace rato que estoy esperando.  Hace rato que estoy esperando encontrarme con alguien así…  Ya me comí varias filas y esperas de sinsabor; de desilusiones. No quiero otro trago de vinagre, porque ya estoy saciado. Ahora estoy buscando a alguien con esas características, y no lo encuentro. No dejo de buscar y no está nadie.  Se fueron… nos fuimos. Nos fuimos a buscar una buena bebida para poder pasar un buen rato, distrayéndonos de todo.  Nos fuimos a buscar un poco de chusmerío para poder señalar las faltas de los otros y, de esta manera, fingir demencia como si nosotros no tuviésemos ninguna falta ni nada para corregir. Nos fuimos a sentarnos en nuestro escritorio del orgullo, tras nuestros libros que nos tapan un poco nuestra humanidad y nos dejan empapelados, fuera de lo que pasa fuera de él. Nos fuimos a darle respuesta a nuestros problema...

Eucaristía.

En el retiro ignaciano del año pasado, recibí una gracia hermosa que es la de darme cuenta de que no entiendo a Jesús y su obrar, pero lo siento y porque lo siento, lo entiendo. Está gracia vino cuando contemplaba la Cruz. Lo mismo me pasa con la Eucaristía… ¡Qué misterio! El creador del universo, de nosotros, que no tiene fin ni principio, que todo: lo ve, lo sabe, lo siente, lo escucha, lo vive, lo comprende, lo abraza, lo percibe, lo sostiene… Ese mismo, se queda en un poco de harina y agua, al cual nosotros nos empeñamos en darle una forma redonda "perfecta" y cada vez más parecida a un plástico que a pan y le ponemos figuras, etc… es evidente que por nuestra fragilidad queremos signos para llegar al signo. Sin embargo, El signo no hace nada más que estar… así nomás… simplemente está. Se deja aplastar, moldear, profanar, quebrar, repartir sin egoísmos, manipular, morder, ingerir, disolver, romper… y no dice nada, porque su sola presencia en la Eucaristía lo dice todo.  R...

Para que estuvieran con Él.

¿Qué tengo que hacer Jesús? Para que estuvieran con Él… ¿Por dónde es el camino? Para que estuvieran con Él… ¡Tirame un centro! Para que estuvieran con Él… ¿Y si le pifio? Para que estuvieran con Él… ¿Por qué me pasa esto a mí? Para que estuvieran con Él… ¡Mirá aquél lo que hace! ¿Por qué lo hace? ¡Hay que castigarlo! Para que estuvieran con Él… ¡Estoy dando mi vida por vos, y vos te callás! Para que estuvieran con Él… Quiero creerte, pero se me hace difícil. Para que estuvieran con Él… ¡Cuántas… pero cuántas veces estoy/estamos en estas situaciones, Señor! La verdad que hay muchas, pero muchas cosas para reclamarte. Cosas que hacemos mal, cosas que no podemos explicar. Impotencias que nos brotan de lo más profundo por no poder comprender muchas situaciones de la vida que nos toca transitar. ¿Cómo no voy a recriminarte las cosas, si soy humano y no puedo dejar de lado mi lado más impulsivo ante las injusticias inexplicables… Sin embargo, sos tan claro, S...